¡¡Ya estamos aquí de nuevo!! Hola
amigos, ¿cómo va el mes de abril? El martes, mientras paseaba por el Mercado
Central de Valencia, dos señoras se ponían de acuerdo para el menú del día:
pechuga de pollo empanada con patatas fritas.
Hablaban con desgana, como si el
hecho de la comida y su preparación fueran tareas asquerosas y comer fuera una
obligación desagradable. Me gusta pensar que mucha gente, de la edad que sea,
se empieza a interesar por la cocina: bien sea aprendiendo, bien sea preparando
platos saludables, hechos con cariño.
Me cansa mucho el típico platito
de pechuguita y las santas (por no usar otro adjetivo) patatitas; y el caso es
que, sinceramente, cuesta muy poco cambiar este atentado contra la carne. Os
aseguro que hoy sólo he ensuciado un par de platitos y la bandeja del horno.
Esta es una receta que suelen
ofrecer en los restaurantes italianos de Estados Unidos, llena de sabor y
matices siempre y cuando se usen buenos ingredientes.
Ingredientes para 2 personas:
- una pechuga de pollo grandecita
o dos pequeñas a filetes finos
- 1 huevo batido
- un plato de Crunchy o pan
rallado
- 50 gr. de queso parmesano
- una bola de mozzarella
- medio bote de salsa de tomate o
salsa casera
- unas hojas de albahaca fresca
- aceite de oliva
- sal, pimienta negra molida y
cebollino
¡¡Manos a la parmiggianita!!
Empana primero el pollo. Pon en un
bol el huevo batido y salpimenta un poco, no mucho, ya que la salsa de tomate,
el queso y la albahaca ya tienen sabores bastante potentes. Pasa primero cada
filete por el huevo y después por el Crunchy o pan rallado. Si quieres que el
pollo quede más crujiente, lía cada filete en papel absorbente.
Pon una hoja de papel vegetal o de
aluminio a una bandeja de horno. Pon los filetes.
Riega con un chorrito de aceite y
pimienta negra por los dos lados. Baña con la salsa de tomate:
Escurre y seca la mozzarella. No
interesa que tenga ni una pizca de liquidito, porque así la carne no quedará
reblandecida. Corta la bolita a rodajas finas y colócalas por encima del pollo
regado con el tomate.
Cubre con mucho queso parmesano y
un par de hojas de albahaca encima de cada filete. Recuerda limpiar primero las
hojas. Por último, dale un toque de aceite, muy poquito.
Ahora sólo queda poner la bandeja
al horno a 180ºC durante una media horita más o menos.
Probarás una carne sabrosa, jugosa
y llena de sabor mediterráneo. Un homenaje fantástico a la pechuga de pollo,
que se merece eso y mucho más.
¡¡Buen provecho y buen fin de
semana!! Os propongo un tema, como no, italiano, del gran Caparezza: Sono fuori dal tunnel.
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